Ante un escenario marcado por la
incertidumbre, debido a la coyuntura actual y mundial, ¿Cómo hacen aquellos empresarios
que desear desarrollar el proceso de valuación de su empresa?, ya sea por la necesidad
de una venta o la potencial incorporación de un socio.
¿Cuándo hay crisis o recesión, no
hay más remedio que aceptar el precio que nos acerquen?, o existe alguna
metodología que nos permita llegar a un valor justo, de forma de que podamos
hacer una contrapropuesta.Para no estresarnos en el primer intento debemos saber que la metodología no varía en un momento de crisis respecto a uno de auge, aunque sí se deben analizar con mayor detalle las principales variables que conforman el valor patrimonial y futuro de la empresa debido a que el valor que se busca no es el actual, sino el dinero que nos proporcionara en una determinada cantidad de años.
Debemos trabajar con la mayor objetividad posible como forma de evitar caer en los extremos: nuestra empresa es inmune a la crisis (optimismo) o usar los supuestos del peor escenario porque estamos en crisis (versión pesimista).
La mayoría de los analistas
consideran que el método de flujos de fondos descontado es el método adecuado,
ya que se proyecta de forma sencilla cuánto dinero le ingresará al comprador en
un período de tiempo determinado. En una coyuntura de crisis o recesión se
recomienda evaluar con detenimiento aquellas variables que pueden impactar en
la proyección de los flujos de fondos.
El segundo aspecto importante de
esta metodología es la tasa de descuento. La misma debe reflejar el costo de la
estructura de capital, es decir, la tasa mínima que debe obtenerse para
remunerar a quienes aportan los fondos (accionistas y prestamistas).
En estos períodos, es difícil
acceder al financiamiento bancario y el costo de deuda suele incrementarse en
tiempos de crisis. Por otro lado, el costo del capital propio suele registrar
un aumento de la tasa de riesgo país.
Como consecuencia de lo explicado
en el párrafo anterior, la tasa de descuento suele tener una tendencia al alza
en períodos de crisis, lo cual repercute en una disminución del valor de la compañía.Análisis de variables
La coyuntura obliga a analizar
primero el mercado en que la compañía opera y luego se evalúan las perspectivas
particulares de la empresa en particular.
Será de vital importancia analizar
detenidamente el mercado en cuestión, tratando de estimar cómo podrá
comportarse en el futuro. Por ejemplo, observar si puede haber una contracción
de volúmenes y, eventualmente cómo y cuándo se producirá la recuperación
durante el horizonte de proyección determinado; o analizar si puede disminuir
el precio promedio, como consecuencia de bonificaciones para mantener la demanda
o porque se produce una migración a los productos más económicos. A veces
sucede lo opuesto porque aparecen nuevas oportunidades para los productos bajo
análisis.
Será importante plantearse si los
movimientos de tipo de cambio relativo pueden empujar a una menor participación
de mercado de productos importados, o viceversa.
Lo que debe tenerse en cuenta es
que en una coyuntura como la actual debe evaluarse con detenimiento las
variables que pueden impactar en la proyección de los flujos de fondos, como
así también aquellas variables que deban tenerse en cuenta al momento de
determinar la tasa de descuento.
Es necesario determinar el
volumen de ventas y los precios previstos para la compañía, porque de esta
forma podemos obtener la proyección de los ingresos totales. A esta altura es
fundamental que la estructura de costos sea acorde con el nivel de actividad
previsto. Lo mismo para las maquinarias o equipos necesarios.
Cuando se confecciona una
proyección, se debe observar más que nunca la cantidad de clientes, tipo,
distribución geográfica y el nivel de concentración de los mismos. También se
observa con más cuidado el contexto macro que se espera, que varían y afectan a
la compañía de una manera más directa. Es recomendable realizar un análisis de
lo que les sucedió a clientes y proveedores en crisis anteriores.
En algunas empresas los recursos
humanos tienen un valor agregado importante (los llamados intangibles) y muchas
veces debemos examinar su capacidad de adaptación.
El comprador siempre observará un
panorama más pesimista, apuntando a sumarle más riesgo, y el vendedor dirá que
no es tan malo. 


