La sustentabilidad de la empresa no es solo un
reto ecológico, en su sentido más amplio incluye aquellos mecanismos tendientes
a mantener la gobernabilidad y la licencia social para operar. En
otras palabras, la sustentabilidad de la empresa se alimenta de una gestión corporativa
orientada a garantizar su crecimiento y la supervivencia de la misma en el
largo plazo.
Entender esto no fue sencillo, y aún en día
muchos ejecutivos mantienen la visión inicial sobre la sustentabilidad. Para
poder conciliar el desarrollo económico con las preocupaciones sobre el impacto
ambiental y social de la empresa tuvo que pasar más de una década.
Es muy interesante la visión de Geoffrey
Chandler, ex director de Shell International: “La definición de responsabilidad
social no tiene que ver con resolver los problemas del mundo por una cuestión
de benevolencia, sino con gestionar los negocios de una manera rentable,
alineada con los valores de los grupos de interés y respetando el medio
ambiente en el cual opera la compañía”.
Antes se pensaba en: Responsabilidad Social
Empresaria (RSE) como un mandato más bien filantrópico, y la Sustentabilidad
seguía sonando algo “verde” y ecológico.
Es probable que los mayores obstáculos para la transformación organizacional hacia la sustentabilidad
sean la falta de compromiso de los altos ejecutivos, el foco en el corto plazo
y la falta de herramientas de management suficientes para la toma de decisiones.
Muchas de las organizaciones que
decidieron abordar el desafío de rediseñarse bajo los preceptos de la
sustentabilidad aprenden sobre la marcha y otras siguen el camino de estas
últimas.
Cuando la estrategia
corporativa “es” la estrategia de sustentabilidad, cada decisión se convierte
en una oportunidad para la creación de valor, para impulsar la innovación,
comprometer a los empleados, la comunidad y construir una cultura de alto
desempeño.

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